Woody Allen: “No aporté nada significativo al cine”
A través 500 páginas de anécdotas plagadas de humor, la obra que se conocerá en septiembre describe todas las facetas del genio neoyorquino.
El próximo 12 de septiembre, el periodista Eric Lax lanzará a la venta una de las biografías más completas de la vida del reconocido cineasta Woody Allen.
Conversaciones con Woody, de 500 páginas y decenas de imágenes, relatará al lector los pensamientos, gustos y todas las facetas del trabajo del cineasta neoyorquino: su labor como guionista, actor, director o compositor, a través de anécdotas plagadas de humor.
“Pienso que no he aportado nada verdaderamente significativo al cine… Soy un humorista de Brooklyn y Broadway que ha tenido mucha suerte”. Así, con honestidad brutal, se definió Allen en alguna de las conversaciones íntimas que mantuvo con el periodista a lo largo de más de tres décadas.
En formato pregunta-respuesta, Allen Stewart Konigsberg, el verdadero nombre de Woody, recuerda sus orígenes y evolución en el mundo de la creación.
PREGUNTA-RESPUESTA. La obra, que en español será editada por Lumen, muestra la trayectoria vital e intelectual de la que opina sin tapujos. Habla de sus ídolos Bob Hope y Groucho Marx, de sus actores favoritos, como Marlon Brando, Alan Alda, Michael Caine, John Cusack o Jack Nicholson, y también de sus conocidas musas inspiradoras, entre ellas Diane keaton, Mia Farrow, Scarlett Johansson o Charlize Theron.
Clase magistral para quienes recién empiezan y no tanto en el mundo del cine, Allen opina sobre los directores que más admira y que más le han influido, como Charles Chaplin, Orson Welles, John Huston, Ingmar Bergman, Federico Fellini, Vittorio De Sica o Jean Renoir.
En el libro, Allen se remonta a la década de sus inicios, la del 50, cuando llegó a enviar más de 50 chistes por día a los diarios de Nueva York. A los 16 años fue contratado por la cadena NBC, como plan de desarrollo de nuevos guionistas y fue enviado a Hollywood para trabajar en el programa Colgate Comedy Hour.
Con solo 22 años, ya escribía para el humorista Sid Caesar y en 1960, cuando tenía 24 años, había multiplicado por 80 su primer salario. “Hasta llegar a la adolescencia yo tenía a Hope como ejemplo a seguir e intentaba hacer chistes y soltar ocurrencias con gracia. pero cuando crecí y fui más culto…quería escribir dramas…Mi pretensión era escribir como Ibsen y Chejov“, responde Allen a una de las tantas preguntas de Lax.
La entrevista recorre detalladamente la labor del artista. Qué tal, Pussycat?, Toma el dinero y corre, Bananas, Sueños de un seductor, El dormilón, Interiores y Manhattan.También Zelig, La rosa púrpura de El Cairo, Hannah y sus hermanas, Otra mujer, Maridos y mujeres son algunas de las tantas películas a las que Allen hace mención.
SU LUGAR EN EL MUNDO. Allen deja constancia de su fascinación por Madrid y Barcelona.”Pensaba que serían unas ciudades bonitas y nada más, pero son increíbles. España es un mercado muy importante para mis películas. En Europa me suele ir bastante bien. En Estados Unidos, como ya se sabe, ni siquiera el hecho de contar con el apoyo de la crítica se traduce en un éxito de taquilla“, dice el neoyorquino.
PRÓLOGO. El periodista, colaborador habitual de The New York Times, Atlantic, Vanity Fair y Esquire, entre otros medios, señala en el prólogo que Woody Allen es la antítesis del personaje que interpreta en la pantalla, el hombre desesperado y en crisis.
“En el mundo real es el dueño de su trabajo y de su tiempo. El análisis que hace de sí mismo es del todo acertado: ’soy una persona seria, un trabajador disciplinado, un escritor vocacional, interesado en la literatura, el teatro y el cine’“, dice Lax.



























