The Hives: “era el momento de romper con el pasado”
A todo color tres años después de “Tyrannosaurus Hives”, el quinteto sueco dice adiós al punk rock garagero que les ha hecho ricos y famosos y nos entregan en “The Black & White Album” (Universal), un disco pulido y reluciente, melódico como ninguno de los suyos y con una variedad estilística que nunca imaginamos en las huestes de Randy Fitzsimmons, ¿el sexto The Hives? Carpetazo a la fórmula de doce temas en media hora. Ellos lo definen como su “London Calling” particular. Ahí es nada.
Vienen de finalizar su gira más exitosa hasta el momento, con triunfantes shows en festivales como Rock Am Ring o Pukkelpop, y conquista en su noche de Benicàssim. Los cinco de Fagersta dan la sensación de encontrarse en el momento de la verdad de su carrera, ese punto de inflexión que les arroje al reducido grupo de triunfadores o que les abandone -¿definitivamente?- en el pelotón de segundones, con el sinsabor añadido de la oportunidad perdida. “The Black & White Album” es esa oportunidad. El disco nos presenta a un grupo con gran confianza en sí mismo, capaz de reinventarse como banda y salir airoso del reto. Atrás quedan tres álbumes que les encumbraron como revitalizadores del punk rock urgente y sin ambiciones, y que también vivieron su propia metamorfosis, desde la imberbe velocidad rabiosa de “Barely Legal” hasta el rock de garage sofisticado y relumbrante de “Tyrannosaurus Hives”. Entre medias y a medio camino de ambos, su obra con mayor graduación de calidad hasta ahora, “Veni Vidi Vicious“, que poseía entre sus bazas el tema con el que mejor se reconoce a la banda, ese “Hate To Say I Told You So” que sonó hasta la extenuación hace seis años.
Parecía entonces que la hora del cambio iba a venir con su continuación, “Tyrannosaurus Hives”, el primer álbum firmado con la multinacional Universal. Pero es “The Black & White Album” el que muestra otros Hives, menos orientados por la urgencia y más preocupados que nunca por las canciones. Nos sentamos para hablar de ello con el cantante, Howlin’ Pelle Almqvist, y el batería, Chris Dangerous, en la terraza de la habitación de un lujoso hotel de Estocolmo, Rival Hotel, disfrutando de uno de los escasos días de sol en los que la capital sueca parece redimirse y mostrar una seductora belleza, normalmente enmascarada por nubes y niebla. Parece claro que la variedad estilística mencionada provocará la controversia acerca del giro de la banda y las bondades o no de su nuevo sonido. (Almqvist) “Para nosotros sigue siendo un disco de punk rock, pero ya no sólo es eso. Podemos hacer un ‘Veni Vidi Vicious’ siempre que queramos, lo que está muy bien, pero ha dejado de ser divertido”.

Todo tiene su origen en el proceso de creación del disco, que empezó a gestarse “al final de la gira del disco anterior. Normalmente tras los conciertos y un pequeño descanso nos reunimos con unas cuantas ideas recopiladas durante los meses de gira. En esta ocasión, el estar presentes en tantos festivales y escuchar música y artistas tan diversos ha hecho que el material de partida fuera mucho más ecléctico que en el pasado”. Sin duda, resulta novedoso encontrarse con órganos o violines como parte de las canciones de la banda. (Dangerous) “Al inicio del proceso, éramos incluso mucho más radicales en nuestro planteamiento, y queríamos hacer un disco con cuartetos de cuerda y cosas así. En realidad, en ‘Tyrannosaurus Hives’ ya grabamos material bastante raro, del que sólo acabó apareciendo ‘Diabolic Scheme’“. No será por tanto de extrañar que a los fans de su inicial “Barely Legal” se les atraganten unos cuantos de los temas de “The Black & White Album”: (Almqvist) “Para nada. Creo que la reacción va a ser extraordinaria. Bueno, de acuerdo, aparecerán por algún lado los chavales de diecisiete años que se quejen, pero seguro que serán los menos. Quizás haya más gente a la que no le guste un tema como ‘Giddy Up’, pero seguro que a esos mismos les encantan cortes como ‘You Got It All… Wrong’“. Algo parecido ha sucedido en el seno de la banda. (Almqvist) “Por primera vez decidimos que no todo el mundo en el grupo debía estar contento con el cien por cien de los temas elegidos. Así que hay canciones que algunos de nosotros no hubiéramos incluido, pero todos estábamos convencidos que era el momento de romper un poco con el pasado y no hacer el mismo disco de nuevo, para poder mantenernos interesantes como banda”.
Entre los catorce temas que pueblan “The Black & White Album” encontramos algunos de los cortes más radiables que han escrito The Hives. “You Got It All… Wrong” o “It Won’t Be Long” podrían conjugar en una radiofórmula alternativa con los últimos singles de Interpol o M.I.A: (Almqvist) “Probablemente tiene que ver con la producción de los temas, mucho más elaborada, y con su duración, más larga que los dos minutos a los que nos teníamos acostumbrados. De todas maneras, nosotros somos lo peor para elegir buenos singles. Nadie en la banda daba un duro en su día por ‘Hate To Say I Told You So’, y ya ves lo que sucedió”.
Casi nada, para una banda acostumbrada a autoproducirse sus discos. (Dangerous) “Ya que cambiábamos, queríamos hacerlo a lo grande. Nos apetecía trabajar con toda esa gente; también con más, con los que no pudimos coincidir. La compañía nos apoyó económicamente en todo. Y teniendo en cuenta que nunca habíamos tenido productor, nos parecía aburrido contar únicamente con uno. Dijimos: ‘hagámoslo con todos’ (risas)”. Un proceso que ha hecho que Pelle Almqvist haya definido el proceso de creación de “The Black & White Album” como su propio “Chinese Democracy”. “Sí, por todo el tiempo transcurrido, y los miles de viajes y vueltas que le hemos dado a todo. Pensándolo bien, ‘The Black & White Album’ es más bien nuestro ‘London Calling’. En el sentido que hemos hecho lo que hemos querido y hemos dejado que aparecieran influencias de todo tipo de música. De hecho, el disco era bastante más largo. Nos juntamos al final con veinte temas finales que pasaron la criba y que iban a ser los elegidos. Sinceramente, si al final no lo hicimos fue para no encarecer el producto de cara a los fans, pero los seis temas que han quedado fuera no desmerecen en nada del resto”. Por lo tanto no van a quedarse en el cajón de los recuerdos. “No, van a aparecer como caras B de los singles del disco, en Internet, o ya veremos cómo. Pero les queremos dar salida pronto, porque para nosotros forman parte del disco igual que el resto”.

Variedad, producción de lujo con productores de lujo, comparaciones con “London Calling”…. Al final, todo parece dirigido a un “ahora o nunca” en la carrera discográfica del quinteto, después del salto de popularidad que supuso hace cinco años “Your New Favourite Band”, una recopilación británica de sus dos primeros discos, y del éxito menor de los singles de su último disco, con mención especial a “Walk Idiot Walk”. (Almqvist) “Sí, queremos ser jodidamente populares. ¿Hay algo malo en eso? Queremos dar un salto hacia delante, porque sería algo desesperante ser una banda de clubes toda la vida. Me encantan las bandas que siguen con el estilo de canciones cortas y directas que nosotros hemos estado haciendo, pero queremos evolucionar. De hecho, está fenomenal que haya grupos que copien nuestro viejo estilo, así no tenemos que hacerlo nosotros. Llevamos toda la vida quejándonos de las multinacionales y de cómo desnaturalizan a sus artistas. Bien, ahora nos ha tocado a nosotros. Y lo hacemos de manera consciente. Si nos sale mal, al menos lo habremos intentado, y nos podremos seguir quejando desde un sello independiente, pero al menos lo haremos con conocimiento de causa”. El tiempo dirá. De momento, tendremos oportunidad de poder disfrutar del gran directo de los suecos en breve, pues ya han iniciado la gira de presentación este mismo mes.



























